Saturno en Capricornio

17 de diciembre 2017 – 23 de marzo 2020

El siguiente planeta es Saturno, señor de Capricornio♑, rector de la vida en la Tierra y responsable de regular, entre otras cosas, nuestro ciclo de reencarnaciones.

Cuando morimos volvemos a Saturno – Biná en kabalá – y, una vez allí, volvemos a planificar nuestra próxima bajada a este planeta. Que no es nunca accidental, sino previamente programada, a veces con siglos de anticipación. O con años o meses. Eso, siempre depende de cada caso y del trabajo a cumplir.

Todo lo que atañe a Saturno, en astrología, está predestinado desde antes de nuestra existencia. Son esos específicos momentos donde estamos donde tenemos que estar y, sobre todo, con quien tenemos que estar. Porque esos precisos momentos con esas personas que señala la vida deben cumplirse y alli el gran jefe no admite desviaciones.

Son, como siempre explico, esos momentos que quedan fuera de nuestro libre albedrío, porque el contrato vital que firmamos antes de bajar así lo incluía. Y una vez firmado, eso no se puede cambiar. Salvo, eso sí, la práctica kabalista a niveles superiores del árbol de la vida, para quien lo consiga, que no es fácil elevarse hasta estos mundos divinos superiores a un nivel que permita modificar un karma vinculado a nuestro lifetime actual, que es el que regula Saturno, el último planeta individual de cada uno.

Los que vienen detrás de él ya son planetas generacionales y, por tanto, atenientes al plan colectivo de la humanidad y no a nuestra vida concreta, aunque también nos afectan, pero de otra manera.

Volvamos a Saturno, el último planeta visible al ojo humano y, por ello, el único referido en los estudios kabalisticos de la época antigua. Los antiguos astrólogos sólo estudiaban 6 planetas, no había telescopios en esa época. Es el sexto planeta del sistema solar en el que vivimos y, como hasta ahí podía ver la humanidad en ese momento por falta de ciencia, hasta ahí, tambien, fue revelado. Por eso la antigua astrología sólo habla de la influencia de 6 planetas. Más la Luna y el Sol, que no son exactamente planetas, sino luminarias.

Saturno tiene ciclos de 30 años, así que una persona normal comenzará, pero no concluirá, 3 ciclos completos de Saturno en una vida. Salvo que alcance a vivir más de 90 años.

Cada vuelta de Saturno a nuestra carta natal es una vuelta de tuerca a nuestra vida para hacernos madurar. Lo que suele ocurrir, por primera vez, alrededor de los 30 años, y de nuevo, al cumplir los 60.

Cada una de estas etapas busca llevarnos a un nuevo nivel de madurez, de la juventud a ser adulto, y de ser adulto a ser viejo. O a comenzar el retiro, el apagado progresivo de la propia vida.

Es el ciclo vital que regula Saturno. Ínsito en la vida del ser humano en la Tierra. Porque venimos a madurar, a aprender, a hacernos más responsables. Porque hay cierta grandeza en todo aquel que es responsable de su propia vida. Que hace lo que quiere porque lo decide, porque lo considera lo más adecuado en ese momento y porque le satisface hacerlo. Aquel que es dueño de su propia vida, que es, exactamente, como él quiere ser porque así ha nacido.

Todo eso se acentúa, además, por el hecho de que Saturno, en este momento y desde diciembre 2017, está en Capricornio♑, su reino. Y en este territorio no admite desviación alguna. Es concluyente. Si está en el contrato sí. Si no, no. Y no hay más que hablar.

Los tránsitos de Saturno en Capricornio♑ que duran 2,5 años una vez cada 30 años, nos sitúan en nuestro lugar destinado, si es que no fuimos capaces de ver el adecuado. Por eso son tiempos de grandes cambios, salvo para aquellos que están en su camino destinado o se alejan poco del inicialmente pactado.

Durante estos tránsitos de Saturno en Capricornio♑, de repente, uno ve como su mundo inadecuado se derrumba por completo antes sus ojos. Podemos llegar a perder todo eso que pensamos que iba a ser nuestro para siempre y sin poder evitarlo. Simplemente, no es arrebatado porque no estaba en el plan pactado.

Y sin saber por qué sí o por qué no, lo cierto es que, de forma progresiva normalmente – aunque no siempre – tenemos que lidiar con la pena de vernos privados de algo que considerábamos esencial para nuestra vida. Y eso, a veces, duele tanto…que se hace difícil seguir adelante…viviendo la vida sin más como si nada hubiera pasado.

Todo esto es karma, bien de esta vida, bien de vidas pasadas. Dolores que inflingimos que ahora debemos recibir de vuelta. Porque ningún mal causado en esta Tierra será dejado ir sin dar a la víctima su derecho a réplica. En esta o en otra vida. Pero toda víctima tendrá su derecho a devolver el daño causado, por otro, a su persona.

Sólo si la víctima, cuando le llega el momento de aplicar su castigo, renuncia a ello, no por miedo sino porque ya está despegado de ese problema, y es capaz de aftontar la situación kármica en una esfera superior y no desea venganza ya, podrá eludir esa condena y liberarse del karma para el futuro en ese asunto concreto.

Porque mal karma genera mal karma, hasta que uno lo para y lo detiene y evita seguir generando nueva negativad que continúe retroalimentando el ciclo. En ese momento, cuando uno renuncia a exigir su justa reparación, el karma se supera y uno queda liberado de algo malo de su existencia. Y se transforma en una persona mejor. Ha progresado. Es más alto de lo que era cuando llegó. De eso, entre otras cosas, va el trabajo en el planeta Tierra.

Desde el 21 de diciembre de 2017, Saturno entró en su signo, Capricornio♑, y desde entonces, nos está protegiendo, haciéndonos huir de lo malo y refugiarnos en lo bueno.

Lo bueno, para Saturno, es lo que se siente como tal en cada momento, lo que nos conforta, lo que nos trasmite sensación de protección, de seguridad. Y por todo eso se siente bueno. Es Saturno el que se encarga de que uno lo sienta de esa manera, porque esa es la sensación que se tiene cuando uno llega a, o está viviendo ya, su destino destinado.

Y a ese nos está llevando Saturno en Capricornio♑ desde esa fecha. El recorrido finalizará en diciembre 2020, después de haber hecho los ajustes necesarios por el camino. Todavía quedan algunos. Porque hablamos de procesos vitales de largo recorrido.

La manera en que se sentirá el efecto será, por ejemplo, distanciándonos de personas con las que antes congeniábamos – amigos, amantes, parejas, sitios…- o incitándonos a abandonar trabajos que antes nos gustaban. O a perderlos, directamente, si no lo hacemos voluntariamente por más que no nos gusten nada.

En general, Saturno en Capricornio♑ nos empujará adelante quitándonos las ganas de mantener o retener cosas, personas o situaciones, que ya no sentimos parte de nuestro destino. Se perdió la conexión con ellas.

Las personas más conectadas responderán a los cambios con fluidez y desde las primeras advertencias del planeta. Pero los que viven embebidos en sus vidas materiales, sin ninguna conexión superior ni más referencia externa, podrán empecinarse en mantener sus vidas tal como estaban, aun a sabiendas de que no son perfectas.

Sin embargo, en esta ocasión, Saturno – porque está en Capricornio♑ – no consentirá otras opciones que la real y correcta. El destino final es uno. Y sólo eso sucederá. Aunque en unos casos, seremos nosotros los que decidiremos y, para lo más rezagados – o aquellos que todavía no saben lo que está pasando y de qué va esto – serán otros los que decidan por ellos.

Así que si, bien de repente, bien como consecuencia de un proceso más lento de toma de conciencia, llegamos a perder, en estos años, algo o a alguien, que habíamos previsto estuviera para siempre con nosotros y que nos iba a acompañar toda la vida, no lo lamentes. Saturno te está sacando del camino equivocado. Al menos, del previsto para los próximos 30 años.

Saturno estará en Capricornio♑ hasta el 23 de marzo de 2020, y no saldrá de forma definitiva del signo hasta el 18 de diciembre de ese mismo año. Hasta esa fecha, cualquier cosa puede pasar, pero todo lo que pase, estará atado.

Así que no te preocupes demasiado: déjate llevar y aprende a remar a favor de la corriente, y no en su contra. Y, sobre todo, piensa que si destinado está, por algo será. No venimos a sufrir, sino a evolucionar. Y el sufrimiento, muchas veces, viene motivado por errores personales que nos llevaron a tomar decisiones equivocadas. En general, eso ocurre cuando uno ha actuado desde la materialidad o dejándose llevar por lo que dicen otros y no por lo que realmente él percibe como correcto para sí.

De lo que se trata con todo esto, es de aprender a seguir nuestro destino personal. Porque cuando uno hace aquello para lo que vino aquí, uno se siente, realmente, muy feliz. Porque nuestro destino es la felicidad, para quien la sepa alcanzar. Aunque disponible está para todo el mundo. Depende de ti aprender a vivir de un modo feliz.

Saturno en Capricornio♑ en estos años, nos hace ser prudentes y descartar opciones que sentimos arriesgadas o que pueden alterar nuestra tranquilidad. A la vez que nos induce a comportamientos de aceptación de responsabilidad.

Su influencia no se sentirá siempre con la misma fuerza. Por ejemplo, tan pronto el Sol entre en Sagitario♐, nos hipnotizará para que busquemos más allá de nuestro entorno habitual. Y disfrutaremos esta apertura de fronteras y lo pasaremos muy bien antes de Navidad. Pero tan pronto, el 21 de diciembre 2018, el Sol entre en Capricornio♑ nos volverá a recordar cuales son los límites que debemos respetar.

La vida no es un proceso lineal, vamos adelante y hacia atrás, en un movimiento pendular. Aunque, al final, la evolución es siempre ascendente, en espiral.

Con Saturno en Capricornio♑ inauguro los post de Largo Alcance, sin perjuicio de menciones concretas al planeta en los post de influencias diarias cuando el mismo resulta activado por la Luna.

Este es, a grandes líneas, el papel de Saturno en estos años (dic 2017-dic 2020) en que recorre su propio signo, Capricornio♑. Tenlo en cuenta, para interpretar lo que ha sucedido en tu vida desde esa fecha y para calibrar mejor las decisiones que tendrás que tomar de ahora en adelante, cuando Saturno toque algún punto importante de tu carta astral.